POR MARCELINO LARA

El sector comercial ha sido históricamente uno de los más dinámicos de la economía dominicana, generando alrededor del 20.0% del total de empleo nacional. No obstante, estos últimos años han sido muy complicados para dicho sector.

Según Oficina Nacional de Estadística (ONE), más del 50.0% de las empresas cerradas en el año 2025 se concentraron en tres actividades: Comercio 33.4%, Actividades profesionales 10.9% y Alojamientos y servicios de comidas 9.3%.

El cierre de empresas dominicanas pasó de 9,996 unidades en 2020, a 32,942 unidades en 2025, lo cual significa que ya han cerrado 22,946 negocios en apenas 5 años, lo que representa un deterioro progresivo del tejido empresarial dominicano.

Razones

Son muchas las razones que inducen a la quiebra de estos negocios en los últimos años. Vamos a mencionar aquí aquellas de mayor impacto según lo expresan las asociaciones de comerciantes y las de micros, pequeñas y medianas empresas.

El comercio dominicano está quebrando por el elevado costo de la energia eléctrica combinado con prolongados apagones.

Está quebrando por el elevado precio de los combustibles, principalmente, el gas y el diésel.

Van a seguir quebrando por el elevado precio de los alquileres, y porque el precio de comprar un local propio se ha vuelto inalcanzable.

Está quebrando por la competencia desleal de las grandes importaciones y por el contrabando de mercancías que supuestamente van dirigidas al vecino país.

Está quebrando por los elevados impuestos que deben pagar al gobierno mientras grandes negocios disfrutan de subsidios, exoneraciones y transferencias que le facilitan la evasión.

Está quebrando por las frecuentes reclasificaciones que de forma administrativa realiza la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), aumentando el costo operacional de dichos negocios.

Está quebrando el comercio porque el salario real de los consumidores disminuye permanentemente por la inflación y la devaluación del peso dominicano.

Está quebrando porque la actual política económica ha disminuido drásticamente la capacidad de compra de la clase media y de los pobres.

Y está quebrando porque a partir de agosto del 2020 se ha aplicado una politica económica consciente que redistribuye el ingreso de forma inversa, es decir, favoreciendo siempre a los sectores de mayores ingresos.

Siendo así, sólo los fuertes (grandes) sobreviven.

Las quiebras y el cierre forzoso de los micros, pequeños y medianos negocios tendrán que continuar necesariamente, porque ahora se agrega el elevado precio del barril de petróleo en los mercados internacionales.

jpm-am

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