Elegir la tarifa de la luz y el gas es una decisión clave en la economía doméstica, a la par que complicada. Mercado regulado o libre, precios fijos o variables, tarifas con discriminación horaria, descuentos, servicios adicionales… En la cantidad de opciones que hay disponibles, es fácil perderse.
Y es que no todas las tarifas funcionan igual ni resultan interesantes para todos los públicos. Mientras algunos hogares pueden ver un beneficio en una tarifa fija para evitar sobresaltos, otros pueden encontrar más interesantes las opciones que aprovechan las horas más baratas.
Por eso, antes de comparar tarifas de luz y gas, conviene entender qué hay detrás de cada oferta y qué diferencias existen entre ellas.
¿Qué tipos de tarifa de luz existen?
Antes de elegir una tarifa de la luz hay que distinguir entre mercado regulado y mercado libre. En el primero, el precio se determina mediante una metodología fijada por el gobierno y es necesario cumplir determinados requisitos, como tener una potencia contratada igual o inferior a 10 kW para poder acogerse al bono social.
En el mercado libre, son las comercializadoras, como Factorenergía las que ofrecen distintas tarifas y condiciones para que el consumidor pueda elegir la opción que mejor encaje con su perfil de consumo.
Entre los principales modelos se encuentran:
- Tarifa fija: mantiene un precio establecido por kWh durante el periodo fijado en el contrato, lo que aporta mayor previsibilidad a la factura.
- Tarifa variable: el precio puede cambiar en función de la evolución del mercado, con la posibilidad de beneficiarse de las bajadas, pero también de asumir las subidas.
- Tarifa con discriminación horaria: establece precios diferentes según la franja del día y puede resultar interesante si es posible concentrar el consumo en las horas más económicas.
- Tarifa indexada: vincula el precio de la electricidad a la evolución del mercado mayorista, por lo que ofrece una mayor exposición a sus fluctuaciones.
La clave, por tanto, no está solo en buscar el precio más bajo, sino en encontrar la modalidad que mejor encaje con los hábitos de consumo del hogar.

Qué tarifa de luz te conviene según tus hábitos
No hay una tarifa de luz que sea la mejor para todos los hogares. Para elegir, conviene fijarse en cuándo consumes, cuánto consumes y si puedes adaptar tus hábitos a los horarios más económicos. Según tu situación, estas son las principales opciones que merece la pena valorar.
Si puedes adaptar tus horarios de consumo
Si puedes concentrar parte del consumo en las horas en las que la electricidad es más barata, una tarifa variable puede encajar con tus hábitos. Es especialmente relevante para usos que pueden programarse, como la lavadora, el lavavajillas o la recarga de un coche eléctrico.
Si buscas estabilidad y no quieres estar pendiente de las horas
Para quienes prefieren conocer de antemano el precio de la electricidad, una tarifa con precios fijados puede aportar mayor previsibilidad. Dentro de esta modalidad existen opciones con un único precio durante todo el día y otras que establecen distintos precios según la franja horaria.
Si tienes placas solares
Con autoconsumo, no basta con mirar cuánto cuesta la electricidad que compras a la red: también importa qué ocurre con la energía que generan las placas y no consumes, los conocidos excedentes. Además de la compensación de esos excedentes, algunas comercializadoras ofrecen soluciones para aprovechar la energía sobrante que no puede compensarse directamente en la factura.

Si consumes mucha electricidad durante el día
Si buena parte del consumo se concentra durante las horas centrales y no puedes trasladarlo a las franjas más baratas, conviene prestar atención a cómo se distribuye el precio por horas. En las tarifas con discriminación horaria existen horas punta (entre las 10:00 y las 14:00 y entre las 18:00 y las 22:00), las más caras; llanas (entre las 08:00 y las 10:00, las 14:00 y las 18:00 y las 22:00 y las 00:00), con un precio intermedio; y valle (entre las 00:00 y las 08:00, además de fines de semana y festivos), las más económicas.
En estos casos, una tarifa con un precio único durante las 24 horas puede resultar la más conveniente para quienes no pueden modificar sus hábitos para intentar aprovechar las horas de menor coste.
¿Cuándo conviene contratar luz y gas juntos?
Contratar la luz y el gas con una misma compañía puede resultar más cómodo, especialmente para quienes prefieren centralizar la gestión de sus suministros. Tener una única factura, un mismo canal de atención y toda la información de ambos contratos en un mismo lugar simplifica la gestión del hogar. Además, algunas compañías ofrecen descuentos o promociones por contratar conjuntamente los dos suministros.

Pero hay una cuestión importante: contratar luz y gas juntos no significa automáticamente pagar menos. El descuento por tener ambos servicios puede quedar compensado si el precio de la electricidad o del gas es más elevado que el que ofrecen otras compañías.
Por ejemplo, una comercializadora puede ofrecer un 10% de descuento por contratar luz y gas juntos, pero otra puede tener una tarifa eléctrica más barata y una tercera ofrecer mejores condiciones para el gas. En ese caso, el descuento de la primera no necesariamente se traduce en un ahorro mayor.
Por eso, para saber si realmente compensa contratar ambos suministros juntos, lo recomendable es estudiar tanto las promociones por contrato dual como las tarifas individuales, teniendo en cuenta el consumo medio diario y todos los conceptos de cada tarifa.
En definitiva, no existe una tarifa de la luz que sea la mejor para todos los hogares. La elección depende de cuánto consumes, en qué horas lo haces y de cuánto riesgo estás dispuesto a asumir ante posibles cambios en el precio de mercado.


