La cadena de tiendas low cost Poundland ha solicitado la declaración de concurso de acreedores ante el riesgo de entrar en quiebra, según ha avanzado Reuters. La compañía británica atraviesa una situación financiera complicada y ha querido ganar tiempo para cerrar un acuerdo de rescate.
La solicitud para nombrar administradores concursales se ha presentado este jueves ante el Tribunal Superior británico y otorga un plazo de diez días hábiles de protección legal temporal a la compañía ante las acciones de los acreedores.
Gordon Brothers, que adquirió el pasado mes de agosto la empresa al grupo Pepco, ha puesto en venta Poundland, que cuenta con 600 establecimientos, además de los de la cadena Dealz en Irlanda, y una plantilla de más de 12.000 trabajadores.
El director general de Poundland, Barry Williams, aseguró que «no ha sido posible encontrar una oferta aceptable por la totalidad del negocio» y que «varios operadores consolidados del sector minorista» ya habían presentado ofertas para hacerse con una parte importante de la empresa.

El éxito de Poundland, fundada en 1990, estuvo condicionado principalmente por su estrategia de venta de productos a un precio único de 1 GBP, pero hace años que la marca dejó atrás esta política de precios. Además, ha tenido que hacer frente a la creciente competencia de los supermercados tradicionales como Aldi o Lidl, lo que ha deteriorado su situación.
De hecho, su principal competidor, la cadena británica low cost Wilko, acabó declarándose en quiebra en 2023.
El Gobierno apoya a la plantilla ante el riesgo de quiebra
Poundland tiene un centro de distribución en Makerfield en el noroeste de Inglaterra. Su primer ministro, Andy Burnham, ha asegurado en unas declaraciones a la BBC que el gobierno está «dispuesto a apoyar» a los 12.000 empleados de Poundland, que están pendientes de su futuro ante la incertidumbre generada y temen perder sus puestos de trabajo. Además, cuestionó por qué se había rechazado la oferta presentada para comprar la empresa, lo que habría garantizado sus puestos de trabajo.
«Este es un momento profundamente preocupante para los empleados de Poundland y sus familias», aseguró Burnham tras conocerse el riesgo de quiebra, quien también indicó: «Queremos que se protejan los puestos de trabajo. Si existía un posible propietario que pudiera haber evitado esto y que no hubiera sido aceptado, entonces el secretario de Comercio y yo queremos saber por qué».
«Estamos preparados para apoyar a la plantilla en todo lo que podamos», sentenció.



