Dcoop, uno de los mayores productores de aceite de oliva del mundo, gana tiempo en la millonaria carrera por comprar Deoleo, propietaria de marcas como Carbonell, Koipe y Hojiblanca.
Este lunes 31 de agosto se terminaba el plazo que Coricelli había dado a los accionistas de la aceitera para aceptar su oferta de 500 millones de euros y aprobar un acuerdo de exclusividad en las negociaciones. Sin embargo, la jornada ha terminado sin que se haya alcanzado un consenso.
Distintas fuentes cercanas a la operación confirman a Economía Digital que los accionistas todavía no han tomado una decisión, ignorando el ultimátum lanzado por el grupo italiano, que había conseguido posicionarse como el gran favorito en la puja por el control del aceite de oliva a nivel mundial.

Esperanzas para Dcoop
Esta situación devuelve margen de maniobra a Dcoop, que ofrece 470 millones por las acciones de CVC y Alchemy en la empresa -entre los dos, controlan alrededor del 70% del capital-. La compañía andaluza estaba viendo cómo sus esperanzas por comprar Deoleo se debilitaban por días, al tiempo que la italiana reforzaba su posición.
Sin embargo, la falta de acuerdo con Coricelli permite a Dcoop mantener abiertas sus opciones en una operación que el grupo malagueño considera estratégica.
Dcoop no solo compite por crecer económicamente. La cooperativa ha trasladado su intención de mantener el carácter español de Deoleo y de reforzar la lucha contra el fraude en el sector oleícola, dos argumentos que considera especialmente relevantes ante una posible venta de la compañía a un grupo extranjero.
Aunque la oferta de Coricelli es superior económicamente, el vencimiento del plazo sin acuerdo cambia el escenario. Dcoop vuelve a recuperar posiciones en la carrera, y gana margen de tiempo para seducir a los vendedores.
Recibe además una señal de esperanza por parte de los fondos: el silencio ante el aviso de Coricelli refleja que todavía hay dudas sobre el comprador.
En cualquier caso, el fracaso del ultimátum de Coricelli no implica que Dcoop haya ganado la puja. La compañía italiana sigue siendo un candidato relevante y mantiene una oferta superior en términos económicos. Sin embargo, sí evita que la operación quede encarrilada automáticamente hacia el grupo italiano y permite que los demás interesados continúen teniendo margen para negociar.
Una batalla política
El proceso de venta de Deoleo se encamina así hacia septiembre todavía abierto… y generando una auténtica batalla política entre los gobiernos de España e Italia, una relación que no atraviesa su mejor momento tras la crisis migratoria ocurrida en Ceuta.
Tras muchos días de silencio, el Gobierno español, a través del ministerio de Agricultura, reconoció este jueves por primera vez que prefiere que el futuro dueño de la aceitera sea una «entidad española», según adelantó oficialmente a EFEAgro.
«La posición del Gobierno sería favorable a que el posible adquirente fuera una entidad española, en el marco del cuadro legal vigente y el cumplimiento de las condiciones de mercado», señalaron entonces fuentes del equipo de Luis Planas, tendiendo así una mano a la española Dcoop, que solicitaba su posicionamiento.
El posicionamiento oficial del ministerio de Agricultura supone un apoyo expreso a Dcoop, que llevaba tiempo pidiendo su intervención, ante la posibilidad de que Deoleo caiga en manos extranjeras, con el argumento de defender el interés nacional.
Por su parte, el Ejecutivo italiano también ha intervenido en la puja, ha movido ficha a favor de Coricelli y ha presionado para debilitar la candidatura de la cooperativa española.
El Gobierno de Giorgia Meloni ha estado siguiendo muy de cerca la operación, que permitiría a una empresa italiana hacerse con uno de los mayores grupos aceiteros del mundo y con algunas de las principales marcas internacionales del sector.
En concreto, el ministro de Agricultura italiano, Francesco Lollobrigida, ha contactado con el sector olivarero de su país para evitar que empresas italianas se alíen con Dcoop en la puja por Deoleo, aupando así la candidatura de Coricelli.


