Sin temor y sin rubor se puede afirmar que los gobiernos encabezados por el presidente Abinader han sido los de mayor impacto en el ámbito del desarrollo tangible e intangible en la historia dominicana contemporánea. Basta hacer un recorrido por todo el país para constatar lo que solo una oposición mezquina pretende ocultar: la importante transformación en muchos órdenes del desarrollo.
Las obras públicas ejecutadas en estos seis años han sido planificadas para impactar las comunidades y mejorar la calidad de vida de la gente. A pesar de las dificultades que ha enfrentado este gobierno, principalmente por el alza desmesurada de los precios del petróleo y sus derivados, el país ha logrado crecer y mantener la estabilidad macroeconómica.
Pero el legado del presidente Abinader no se limita al campo material. En el ámbito institucional, ha impulsado importantes reformas a la Constitución para frenar el continuismo. Es el único presidente que ha promovido una reforma estando en el poder para ponerse límites y evitar que sus seguidores lo empujaran a buscar un tercer período. En ese mismo orden, ha estado trabajando arduamente para lograr un Ministerio Público independiente. Ha dedicado grandes esfuerzos y recursos a reformar la Policía y ha sido un ente implacable en su lucha contra la impunidad, madre de la corrupción.
A pesar de que la oposición se desgañita diciendo que este país es un paciente comatoso, la aceptación y valoración del gobierno y del presidente Abinader siguen por encima del cincuenta por ciento.
Dentro de los logros más importantes de esta gestión sobresale el turismo. La llegada de visitantes a un ritmo creciente, la inversión en infraestructura, el posicionamiento del país como destino turístico de primer orden y las elevadas inversiones extranjeras explican por qué el turismo es el renglón mejor valorado por los dominicanos.
Y, como es lógico, la figura que ha liderado el desarrollo del turismo junto al presidente Abinader también ha sido reconocida y bien valorada por su desempeño.
El caso de David Collado es excepcional por lo inusual de su fenómeno. Me explico: nunca he saludado a David Collado ni he compartido escenario con él. Sin embargo, aquí estoy, trabajando para que sea el candidato del partido. Así, hay un ejército de activistas en todo el país que ha comprendido que es la mejor opción para el PRM y, lo más importante, para el país.
Algunos individuos dentro del partido intentan descalificarlo con distintos argumentos. Afirman que es un candidato fabricado a través de encuestas y redes sociales. Nada más falso. La imagen que tiene David Collado se ha construido sobre la base del trabajo, la eficiencia, la transparencia y el compromiso con el país. Tiene una hoja de servicio impecable, sin un solo señalamiento de mal manejo de fondos públicos, nepotismo o tráfico de influencias.
En torno a las campañas negativas protagonizadas por compañeros del partido, estos debieran darse cuenta de que el país rechaza de plano las querellas internas y los enfrentamientos personales en los partidos. Además del buen gobierno que respaldará al candidato David Collado, la unidad es un factor determinante para obtener el triunfo en 2028 y continuar con el gran legado del presidente Abinader.
