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Abinader y el PRM aventajan oposición (OPINIÓN)

La explicación de la exitosa campaña de Trump en todo el mundo tiene su raíz, en gran medida, en la eliminación de la USAID, ya que sin este instrumento financiero e ideológico los liberales de todas partes han perdido el aliento.

Y lo que acontece ahora mismo en el lado occidental del mundo tiene especial repercusión en la República Dominicana, donde Abinader y su PRM mantienen la supremacía superando aún el difícil entorno internacional generado por la irrupción trumpista en varios escenarios críticos.

El programa USAID se sustentaba en unos US$60 mil millones que dieron origen a numerosas ONGs de alcance mundial, algunas de ellas entroncadas en organismos mundialistas de la ONU y sus más importantes dependencias, las cuales sirvieron para esparcir por todo el mundo el pensamiento liberal referido al cambio climático, igualdad de géneros, derechos migratorios y otras sirven de núcleo identitario del pensamiento demócrata.

La USAID fue fundada el 3 de noviembre de 1961 por el demócrata John F. Kennedy con los objetivos de impulsar el desarrollo económico, la estabilidad y la ayuda humanitaria global. De allí nacen programas como La Voz de América y sus hijos adoptivos una red de medios escritos y audiovisuales esparcidos por todo el orbe al igual que Ongs, todos sustentados financieramente desde Washington y con particular incidencia en nuevas formaciones políticas utilizan aquellas como soportes. Los llamados “Cuerpos de Paz” que esparcieron por todo el mundo subdesarrollado para promover sus ideales.

Estas Ongs y partidos asociados han tenido tanto éxito como para desplazar gobiernos centristas de izquierda y, en ocasiones también de derecha, que no les son afectos en cualquier parte, sea en Africa, Sudeste Asiático, América Latina o en la mismísima Europa.

La expresión bíblica de la creación del Universo “y vio que era bueno” sirvió de sustento a los republicanos que alternan en el poder con los demócratas en USA, para dar paso en 1989 al Consenso de Washington, el conjunto de 10 medidas neoliberales que Ronald Reagan y Margaret Thacher, sustentados en el paradigma del economista inglés John Williamson, impusieron desde entonces, ya que para su aplicación se basaron en toda la infraestructura universal de promoción que heredaron.

El Consenso de Washington ha sido el decálogo desde entonces para todas las economías abiertas: disciplina fiscal, reorientación del gasto público, reforma tributaria, tasas de interés, tipo de cambio competitivo, liberalización comercial, apertura a la inversión extranjera directa, privatización, desregulación y derechos de propiedad.

Esas políticas se llevaron de encuentro a todas las iniciativas surgidas después de la Segunda Guerra Mundial que dieron paso al “Estado de Bienestar” centrado en la seguridad social y pensiones dignas, recorte y mejor acondicionamiento del horario de trabajo, políticas viviendistas y servicios públicos más eficientes y al alcance de todos.

Dos generaciones después el mismo economista que sustentó el Consenso de Washington clama ahora por reformas de “segunda generación” que se centran en el fortalecimiento institucional (antes que debilitamiento ex profeso del Estado regulador), mejor y acabado sistema de justicia y la creación de redes de protección social.

Sacando Provecho del Cambio Abinader y el PRM Aventajan Oposición

Está a la vista fueron éstas últimas recomendaciones del economista inglés Williamson las que puso en práctica el presidente Abinader y el PRM desde que asumieron el poder en 2020.

La pandemia le vino como anillo al dedo para Abinader ir en auxilio de los sectores carenciados unos 800 mil hogares que reciben la energía sin pagarla, ahora reducidos a 650 mil; ampliar las redes de protección más allá de los pobres hasta clase media baja expuesta a descender de nuevo y fortalecer los sistemas de administración de justicia para perseguir de forma fiable la corrupción estatal y otras malas prácticas en la sociedad.

Su mayor acierto ha sido ponerse a tono con el presidente Trump desde que éste regresó al poder, liderando en toda la región la iniciativa “Escudo de Las Américas” y apoyándolo en sus políticas correctivas internas y, como en el caso de la migración, plantando un muro protector fronterizo similar al de USA, guardando las diferencias.

Quizá por eso mismo Abinader y su PRM aventajan a la oposición, según las encuestas recientes.

La oposición política a Abinader sigue apegada a las viejas prácticas demócratas referidas a migración, igualdad de género, apertura total del mercado con su fementida crítica a la política oficial de protección del arroz.

El Departamento de Estado de USA no oculta su satisfacción cuando Abinader solicitó al Departamento de Ingeniería de ese país diseñar y dirigir la conversión del Puerto de Manzanillo en uno multimodal, cerrando el paso a la oferta opositora para que lo emprendiera China. Del mismo modo, que el potencial de tierras raras de Pedernales tenga como inversionista privilegiado empresas norteamericanas que se asocien a la empresa minera del Estado a cargo de la concesión minera fiscal Avila.

Abinader afrontó con éxito de reconocimiento universal la pandemia de inicios de su gobierno y ha recuperado el crecimiento vegetativo dominicano con lo cual proyecta concluir su actual mandato de 8 años.

Cada uno de los candidatos de Trump a la presidencia en América Latina, exitosos todos, ha recibido el respaldo oportuno de Abinader y su gobierno.

Son muy altas las posibilidades de que el factor X de Trump se hagan presentes en el país. Esa es mi humilde conclusión.

sp-am

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