
Telefónica se ha deshecho de un grueso considerable de los antiguos inmuebles que tenía desplegados en Barcelona y que debían destinarse a equipamientos.
Así lo recogía el convenio firmado hace más de dos décadas por la operadora móvil y el consistorio de la capital catalana, en el que se cambiaba la calificación de las parcelas sobre las que se situaban los edificios para destinarlos a equipamientos comunitarios de titularidad privada.
El convenio cambiaba la calificación de las parcelas sobre las que se situaban los edificios para destinarlos a equipamientos comunitarios de titularidad privada
Sin embargo, en la actualidad, cuatro de las instalaciones ya no se encuentran en manos de la compañía presidida por Marc Murtra, mientras que otras dos se han sacado a la venta.
El resto de las nueve instalaciones contempladas en el convenio, que en conjunto ascienden a nueve, se encuentran activas y se han renovado para continuar prestando servicio, según recoge El Periódico.
Qué edificios son
Por el momento, ninguno de los edificios que cambiaron de calificación en virtud del convenio y que concentran una superficie de cerca de 40.000 metros cuadrados, se ha reconvertido en ninguna dependencia dirigida al público. Los edificios en cuestión están situados en:
- Calle Mercaders en Ciutat Vella,
- Gran Via de les Corts Catalanes
- Calle Marquès de Campo Sagrado en el Eixample
- Calle Ca l’Alegre de Dalt en Gràcia
- Paseo Maragall en Horta-Guinardó
- Calle Bordeus en Les Corts
- Calle Sant Antoni Maria Claret en Sant Martí
- Calle Cinca en Sant Andreu
- Calle Boada en Nou Barris
Venta del edificio de Telefónica en Gran Vía
Sin embargo, la mayor operación inmobiliaria que ha protagonizado Telefónica en los últimos meses tiene Madrid como telón de fondo. Se trata del cierre de la venta del edificio de su histórica sede en Gran Vía al empresario murciano Tomás Olivo por una cifra inferior a 200 millones de euros.
Telefónica escrituró la venta a inicios de septiembre, en una operación realizada a través de Galerías Comerciales, la empresa de Olivo, cuya oferta se situó como la mejor posicionada en el proceso. La transacción comprendió la venta del emblemático inmueble donde se ubican el renovado Espacio Movistar y la Fundación Telefónica.
Tras su reinauguración hace pocos años, el edificio alberga la mayor tienda de Movistar en España, junto a una sala de cine, un plató de televisión, dos estudios de grabación de contenidos, un espacio para ‘gaming’ y el Movistar Café, además de conectar de forma directa con Espacio Fundación Telefónica.
Telefónica vendió el edificio de su histórica sede en Gran Vía al empresario murciano Tomás Olivo por una cifra inferior a 200 millones de euros
El edificio, construido en 1929, es una construcción de estilo neobarroco de 90 metros de altura y 13 plantas. Fue el primer rascacielos de Madrid y, hasta los años 50, el inmueble más alto de Europa.
Después de formalizar la venta, el consejo de administración de la ‘teleco’ optó por trasladar el domicilio social a Ronda de la Comunicación, s/n, Edificio Central, en el anteriormente conocido como ‘Distrito C’ y ahora denominado ‘Distrito Telefónica’.
Redefinición estructural
Más allá del ámbito inmobiliario, la operadora móvil ha redefinido recientemente su estructura en tres grandes unidades de negocio independientes: B2B España, B2C España y Mayorista España. De esta manera, se propone reforzar el foco en cada segmento, impulsar el crecimiento, simplificar la organización y aumentar la responsabilidad sobre los resultados de cada unidad.
A través del proceso de simplificación, la operadora móvil también pretende llevar capacidades a otros mercados, evitar duplicidades y acelerar la toma de decisiones y su implementación. A nivel organizativo, Borja Ochoa se mantiene como presidente no ejecutivo de Telefónica España, mientras que el consejo de administración de Movistar Plus+ queda suprimido.
