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Telefónica pone a la venta su filial de fibra en Chile por hasta 1.800 millones

El presidente ejecutivo de Telefónica, Marc Murtra; durante la presentación de los resultados correspondientes al ejercicio 2025. Foto: Gabriel Luengas / Europa Press

Telefónica se prepara para cerrar definitivamente su etapa en Chile. La compañía que preside Marc Murtra y el fondo estadounidense KKR han puesto en marcha el proceso de venta de OnNet Fibra, su sociedad conjunta de infraestructura de fibra óptica (fiberco), en una operación que podría alcanzar los 2.000 millones de dólares (unos 1.800 millones de euros al cambio actual).

KKR controla actualmente el 60% de OnNet, mientras que Telefónica mantiene el 40% restante. La transacción supone un nuevo avance en la estrategia de desinversión de Telefónica en Hispanoamérica, donde ya ha vendido o acordado la venta de sus negocios en Argentina, Colombia, Perú, Uruguay, Ecuador y México.

Después de desprenderse de su filial de telecomunicaciones en Chile a comienzos de año, la operadora española conservó una participación del 40% en OnNet, una compañía que explota una red de fibra óptica de acceso mayorista. Su venta liquidaría la última participación operativa del grupo en el mercado chileno.

Según ha publicado el diario chileno La Tercera, los dos accionistas han encargado a JPMorgan Chase y Scotiabank que asesoren la operación y busquen potenciales compradores. Las expectativas del mercado apuntan a que la transacción no se cerrará hasta 2027.

La valoración que se baraja oscila entre los 1.500 y los 2.000 millones de dólares, equivalentes a entre 1.340 y 1.800 millones de euros, que supone el valor de la empresa incluida la deuda financiera.

Por tanto, el importe que finalmente perciban Telefónica y KKR dependerá de los pasivos que se descuenten del precio y de los ajustes que se pacten en la operación.

Cobertura a 5,2 millones de hogares

OnNet Fibra se ha consolidado como uno de los principales actores del mercado chileno de infraestructura de telecomunicaciones. La empresa dispone de una red de más de 69.000 kilómetros de fibra óptica y cobertura para unos 5,2 millones de hogares, según la información publicada sobre el proceso de venta.

Su modelo de negocio es diferente al de una operadora tradicional. En lugar de vender directamente conexiones de internet a los consumidores, OnNet ofrece su infraestructura a otras compañías de telecomunicaciones, que la utilizan para prestar sus propios servicios. Entre sus clientes figuran Entel, ClaroVTR (América Móvil), Millicom y DirecTV.

Esta separación entre la red y los servicios comerciales permite a la compañía generar ingresos mayoristas a partir de una infraestructura compartida por distintos operadores. Para sus clientes, el modelo ofrece acceso a una red ya desplegada sin tener que asumir por sí solos toda la inversión necesaria para construirla.

La sociedad nació en 2021, cuando Telefónica y KKR acordaron crear una compañía independiente para explotar la fibra de acceso abierto en Chile.

La valoración inicial de la infraestructura se situó en unos 1.000 millones de dólares. Un año después, OnNet reforzó su posición con la adquisición de activos de fibra de Entel por 358 millones de dólares.

Telefónica completa su retirada de Hispanoamérica

La venta de OnNet encaja en el repliegue internacional que Telefónica ha acelerado para concentrar sus recursos en sus mercados prioritarios, principalmente España, Alemania, Reino Unido y Brasil. El grupo ha ido reduciendo su exposición al resto de Latinoamérica mediante la venta de sus filiales y la salida de negocios que ya no considera estratégicos.

Chile fue uno de los mercados en los que Telefónica mantuvo durante años una presencia relevante. Sin embargo, en febrero de 2026 cerró la venta de su negocio de telecomunicaciones en el país a Millicom y al vehículo inversor NJJ Holding, vinculado al empresario francés Xavier Niel. La operación se valoró en 1.215 millones de dólares, con pagos adicionales sujetos al cumplimiento de determinadas condiciones.

Aquel movimiento dejó a OnNet como la principal pieza pendiente para completar la salida del mercado chileno. Telefónica conservó su participación en la compañía de fibra porque se trataba de un negocio diferenciado de la actividad comercial que acababa de traspasar.

La desinversión forma parte de una estrategia más amplia que ha llevado al grupo a vender sus negocios en Argentina, Perú, Ecuador, Uruguay, Colombia y México.

En este último país, la operación acordada con Melisa Acquisition, por 450 millones de dólares, recibió la autorización regulatoria en octubre. Venezuela es el último país de donde la operadora pretende salir y se ha fijado un año de plazo para completar su desinversión.

La retirada de estos mercados busca simplificar la estructura del grupo y concentrar la inversión en geografías donde Telefónica quiere reforzar su posición competitiva. También permite obtener recursos para mejorar su balance y reducir la complejidad de gestionar operaciones en países con marcos regulatorios, monedas y condiciones de mercado diferentes.

La eventual venta de OnNet cerraría así una etapa iniciada mucho antes de la llegada de Murtra a la presidencia. Para Telefónica, el reto será convertir la desinversión en una mejora efectiva de su posición financiera y estratégica. Para KKR, la operación abre la puerta a monetizar su inversión en una infraestructura que ha ganado escala desde su creación.

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