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Merlin pone a cero el agua de sus centros de datos mientras Amazon consume 68 millones de litros en Aragón

La carrera por atraer centros de datos a España ha abierto un nuevo frente en torno a uno de los recursos más escasos en buena parte del territorio: el agua. Dos modelos permiten visualizar ese debate. Merlin Properties ha apostado por desarrollar junto a Edged Energy centros de datos diseñados para operar sin consumo de agua, mediante sistemas de refrigeración en circuito cerrado. En el otro extremo, Amazon Web Services (AWS) ha declarado un consumo aproximado de 68 millones de litros anuales en Aragón para sus infraestructuras de centros de datos.

La comparación cobra especial relevancia en Aragón, una de las regiones que se ha convertido en uno de los principales polos de inversión de los grandes operadores tecnológicos.

AWS mantiene allí uno de sus mayores proyectos de expansión en España y las previsiones asociadas a futuros desarrollos elevan las necesidades potenciales de agua hasta más de 755.000 metros cúbicos anuales. Los 68 millones de litros anuales actualmente citados equivaldrían, según la referencia de consumo doméstico utilizada, al gasto anual de alrededor de 1.455 personas.

La gran diferencia entre ambos modelos está en la tecnología de refrigeración. Los centros de datos necesitan evacuar el calor generado por miles de servidores que funcionan de forma ininterrumpida.

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Tradicionalmente, una parte de la industria ha recurrido a sistemas evaporativos, en los que el agua desempeña un papel directo en la eliminación del calor. Esa tecnología puede ser eficiente desde el punto de vista energético, pero exige un suministro hídrico constante.

Merlin ha elegido otro camino para sus centros de datos desarrollados con Edged Energy. Su modelo se basa en sistemas de refrigeración líquida mediante circuitos cerrados, conocidos también como closed-loop cooling o, en determinadas configuraciones, dry cooling. El fluido refrigerante circula dentro de una instalación estanca y no se libera a la atmósfera mediante evaporación.

La consecuencia es que el sistema se llena inicialmente y no requiere un aporte continuo de agua procedente de la red o de acuíferos para mantener la refrigeración.

De ahí que Merlin y su socio tecnológico puedan defender un indicador de eficiencia hídrica, o WUE —Water Usage Effectiveness—, de 0,0.

Esta estrategia supone una diferencia relevante respecto a los centros que utilizan torres de refrigeración evaporativa. En estos últimos, una parte del agua se pierde durante el proceso de enfriamiento y debe ser repuesta periódicamente. La cantidad necesaria depende de múltiples factores, entre ellos el tamaño de la instalación, el clima, la tecnología empleada y la carga informática.

El modelo de Merlin persigue, además, contener el consumo energético asociado a la propia infraestructura. Sus instalaciones tienen como objetivo un PUE —Power Usage Effectiveness— de 1,15, un indicador que mide cuánta energía adicional necesita un centro de datos para funcionar más allá de la consumida directamente por los equipos informáticos.

Cuanto más cerca se sitúa el PUE de 1, menor es la energía destinada a refrigeración, iluminación y otros sistemas auxiliares.

El hecho de que los centros de datos de Merlin puedan operar con consumo hídrico cero no significa, sin embargo, que sean instalaciones independientes desde el punto de vista de los recursos. La industria del dato es, ante todo, una enorme consumidora de electricidad.

Los servidores, los sistemas de almacenamiento y las redes de comunicación necesitan un suministro permanente y estable de energía. También lo necesitan los equipos de refrigeración, aunque su eficiencia permita reducir la cantidad de electricidad necesaria para mantener la temperatura de las instalaciones.

Ismael Clemente, CEO de Merlin Properties. Foto: Europa Press.

En este punto aparece uno de los principales obstáculos para la expansión del sector en España. La disponibilidad de potencia eléctrica y, especialmente, la capacidad de la red de transporte se han convertido en un cuello de botella para la llegada de nuevos proyectos de gran escala.

Ismael Clemente, consejero delegado de Merlin, ha advertido en distintas ocasiones de las limitaciones existentes para desarrollar proyectos hyperscale.

Para los grandes centros de datos, conseguir el suelo o resolver la tecnología de refrigeración es solo una parte del problema. La instalación necesita garantizar decenas o incluso cientos de megavatios de potencia y esa capacidad depende de la conexión con la red eléctrica.

En otras palabras, ni Merlin ni AWS pueden prescindir de la infraestructura eléctrica nacional. El uso de sistemas fotovoltaicos en los campus puede contribuir a reducir costes y mejorar el perfil de sostenibilidad de las instalaciones, pero no tiene capacidad para sustituir de forma completa el suministro necesario para mantener operativa una infraestructura de esta magnitud durante las 24 horas del día.

La discusión sobre los centros de datos está evolucionando así desde el consumo de suelo y electricidad hacia una cuestión más amplia: qué recursos utiliza cada instalación y cómo los utiliza.

Riesgo para Amazon, control para Merlin

La presión sobre el agua añade un elemento reputacional y regulatorio a un sector que aspira a atraer inversiones multimillonarias a España. Las regiones compiten por captar proyectos de Amazon, Microsoft, Meta y otros grandes operadores, pero también deben gestionar las necesidades de electricidad y agua de instalaciones cuya demanda puede concentrarse en determinados territorios.

La sequía y la competencia entre usos agrícolas, urbanos e industriales hacen que el consumo hídrico de los centros de datos sea cada vez más visible. En este contexto, la tecnología utilizada para refrigerar los servidores puede convertirse en un factor determinante para obtener respaldo institucional y social.

La comparación entre Merlin y AWS refleja esa divergencia. Mientras la socimi española plantea un modelo con un WUE de 0,0 y sin aportación continua de agua para refrigeración, AWS mantiene en Aragón un consumo de unos 68 millones de litros anuales, dentro de una estrategia de expansión que podría elevar considerablemente las necesidades futuras de recursos hídricos.

Centro de datos de Merlin Properties.

El cambio tecnológico apunta a una transformación del propio mercado. Durante años, la eficiencia energética ha sido uno de los principales indicadores utilizados para medir el impacto de un centro de datos. Ahora, el agua empieza a ocupar una posición similar.

En las zonas con mayor estrés hídrico, los modelos basados en refrigeración evaporativa podrían enfrentarse a una creciente presión regulatoria y social. La capacidad de construir centros de datos sin consumo continuo de agua deja así de ser únicamente una ventaja tecnológica.

Para operadores como Merlin, se convierte en un argumento para diferenciar sus proyectos en la carrera por captar a los grandes clientes digitales. Aunque la eliminación del consumo de agua no resuelve el principal desafío de la industria: enfriar miles de servidores sin gastar un solo litro es posible; hacerlos funcionar sin una red eléctrica capaz de suministrar una potencia masiva, no.

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