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Inflación, industria, consumo, pobreza infantil, vivienda: la economía española ya no va «como un cohete»

Los indicadores empiezan a reflejar una desaceleración del crecimiento de la economía española mayor de la esperada.

En agosto, la inflación repuntó hasta el 4,3%, la tasa más alta desde 2023; la industria está alertando de posibles problemas de desabastecimiento por el encarecimiento de los precios de la energía; España se ha convertido en el país europeo con mayor pobreza infantil; el consumo y la productividad permanecen estancados, también los salarios; el precio de la vivienda no deja de subir…: la economía española ya no va, como decía hace dos años Pedro Sánchez, «como un cohete».

El viernes el Instituto Nacional de Estadística (INE) revisó dos décimas a la baja el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) español en 2025, hasta el 2,6%. Aunque la economía española mantiene un ritmo dinámico de crecimiento, superior al 2%, diversos organismos hablan ya de «desaceleración«.

«La mejora de las expectativas sobre la evolución económica del país avanza tan despacio que se podría pensar en un estancamiento», dice la consultora Gkf

«A pesar del deterioro del contexto internacional, la economía española mantuvo un sólido ritmo de crecimiento en el primer trimestre de 2026», expone Banco de España en su informe publicado en junio, Proyecciones macroeconómicas e informe trimestral de la economía española, «si bien», añade, «evidenció signos de desaceleración«.

«El estallido de un nuevo conflicto, en este caso en Oriente Próximo, y el consiguiente aumento de los precios de la energía y de la incertidumbre nos obligan de nuevo a adoptar una actitud prudente y a revisar a la baja las perspectivas de crecimiento«, indicó CaixaBank Research, también el pasado mes de junio.

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo.

Esta misma semana, la Cámara de España ha elevado su previsión de crecimiento del PIB en 2026 hasta el 2,5% (desde el 2,3% anterior), debido a «la fortaleza del consumo privado» y al «dinamismo de las exportaciones de servicio».

No obstante, el organismo -que prevía un crecimiento de la economía española en 2025 del 2,8%- concluye que el escenario central apunta «a una desaceleración gradual de la tasa de crecimiento de la economía española, aunque el ritmo de avance aún será significativo». 

A pesar de todo, el Ejecutivo revisó al alza en junio su estimación de crecimiento de la economía española para este ejercicio hasta el 2,6%, cuatro décimas más que el estimado en noviembre, avanzando además que el PIB crecerá por encima del 2% hasta 2029.

Precios disparados

Los precios subieron en España otro 4,3% en agosto, siete décimas más que en julio, su nivel más alto desde febrero de 2023. De acuerdo a los datos expuestos esta semana por el Instituto Nacional de Estadística, el transporte y los alimentos han sido los elementos que más han impulsado el aumento de los precios.

El incremento del IPC el pasado mes de agosto es el más elevado registrado un mes de agosto desde el año 1992. Los precios de la energía volvieron a acelerar su crecimiento, esta vez en 6,8 puntos, hasta el 16,9 % interanual. Y las previsiones apuntan a que el dato posiblemente empeore en septiembre, acercándose al 5%, y sin visos de reducirse durante los próximos meses.

«Las estimaciones en tiempo real apuntan a una nueva aceleración de la inflación general en septiembre, hasta un intervalo del 4,7 % al 4,9 % interanual», ha indicado recientemente BBVA Resarch.

El incremento de los tipos de interés del BCE eleva la presión sobre las familias españolas

«La presión al alza procedería principalmente del componente energético. Además, el repunte de los precios de los alimentos no elaborados podría intensificarse por el aumento de los costes de transporte y el encarecimiento de algunos insumos», ha señalado el servicio de estudios del banco presidido por Carlos Torres.

Según los datos publicados esta semana por Eurostat, la oficina de estadística de la UE, la inflación se incrementó en agosto en la eurozona tres décimas, hasta el 3,2%.

El aumento de los precios en Europa llevó la pasada semana al Banco Central Europeo a elevar los tipos de interés en 25 puntos básicos -el obejtivo del BCE es mantener los tipos al 2%-, ante la posibilidad de que la inflación termine en el 3% en la eurozona este ejercicio. Lo que hace prever nuevas subidas próximamente.

«Las perspectivas siguen sujetas a una elevada incertidumbre, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico«, señaló el BCE tras su última reunión.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde.

Las subidas de tipos afectarán especialmente a las familias españolas, más que a las familias de las grandes economías europeas.

El aumento de los tipos de interés dificulta tanto a hogares como a empresas acceder al crédito, reduce la motivación para solicitar financiación. Lo que lleva a las familias a contraer su consumo, que afecta finalmente a la demanda y al crecimiento económico.

Además, se eleva la presión sobre los hipotecados; si el euríbor mantiene su trayectoria ascendente, los hogares con hipotecas a tipo variable pueden ver encarecida su cuota a la hora de revisar el préstamo.

Lo que no sube son los salarios.

La cuota laboral (la participación de los salarios en el PIB) en 2024 seguía siendo 1,4 puntos inferior a la de 1999, «evidencia de que los salarios reales apenas han crecido en el conjunto de los últimos 25 años», según el primer informe anuale elaborado por el Consejo de la Productividad de España (CPE), publicado el pasado mes de marzo.

La industria y el campo, en alerta

Ante el incremento de los precios energéticos, la industria española ya está lanzando señales de alerta.

El precio del gas ha superado la barrera de los 80 euros por megavatio hora (MWh) y el mercado diario de la electricidad ha registrado una media cercana a 150 euros/MWh en lo que llevamos de septiembre, más del doble que la cifra registrada en el mismo mes de 2025. El precio del petróleo se ha situado por encima de los 100 dólares el barril.

«El PIB per cápita crece porque hay más personas trabajando, no porque cada ocupado produzca en promedio mucho más», advierte BBVA Research

«Los costes energéticos de julio, agosto y lo que estamos viendo es septiembre se han disparado absolutamente. Ha habido un empeoramiento y un agraviamiento de la situación sin precedentes», ha advertido Carlos Reinoso, portavoz de la Alianza para la Competitividad de la Industria Española.

También el campo español ha dado la alarma. El viernes las principales organizaciones agrarias anunciaron movilizaciones en toda España como protesta por el encarecimiento del gasóleo agrícola.

El anuncio llega a las puertas de octubre, cuando está previsto que termine la ayuda extraordinaria que aprobó el Gobierno para contener la subida de los precios.

Las organizaciones aseguran que el gasóleo agrícola alcanzó el 7 de septiembre los 1,649 euros por litro, frente a los 0,96 de principios de año. Con la referencia del precio actual, llenar un depósito de 300 litros puede costar 421 euros, 132 euros más que en febrero

Consumo y productividad

 El aumento de los precios y las incertidumbres geopolíticas, también la tensión política en España, lleva a los consumidores a tener mayor cautela, retrasar o cancelar gastos previstos, lo que reduce la demanda interna afectando igualmente al crecimiento económico.

El viernes la empresa de análisis Gkf publicó su informe sobre el Euro clima entre julio y agosto, indicando que, en España, el índice que mide la confianza del consumidor terminó en agosto en -25 puntos, muy lejos de los -12 puntos de octubre del pasado año.

«La mejora de las expectativas sobre la evolución económica del país avanza tan despacio que se podría pensar en un estancamiento«, concluye la consultora.

Los lentos avances observados durante los últimos meses tanto en las previsiones económicas, como de ingresos «tienen su reflejo en las expectativas de las familias en cuanto al gasto que están dispuestas a realizar en los próximos meses», destaca. «El consumo está lejos ya no de reactivarse, sino de recuperarse mínimamente«, lamenta.

La incertidumbre sobre el entorno económico y geopolítico, sumada al escepticismo sobre la economía española y los ingresos de los hogares, «impide que las familias contemplen grandes desembolsos en los próximos meses«, explica Gkf.

Una persona reposta en una estación de servicio.

Al estancamiento del consumo se suma el de la productividad.

«Es importante entender por qué crecemos: sobre todo por la creación de empleo, más que por el avance de la productividad», advirtió el pasado mes de febrero Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research y Catedrático de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidad de Valencia.

En el último trimestre de 2025, la productividad por ocupado se estancó y la productividad por hora trabajada incluso disminuyó cuatro décimas en términos trimestrales. El PIB per cápita está 5,6 puntos por encima del nivel prepandemia, pero el PIB por ocupado sigue prácticamente estancado (3 décimas por debajo).

«En otras palabras: el PIB per cápita crece porque hay más personas trabajando sobre la población total, no porque cada ocupado produzca en promedio mucho más«, resumió Doménech.

España mantiene una brecha estructural con el resto de grandes economías europeas en lo que respecta a productividad, medida como PIB por hora trabajada, desde finales del pasado siglo, prácticamente.

La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Inés Olóndriz, situó esta semana en un acto la productividad entre los principales retos estructurales de la economía española, «en un contexto en el que algunos de los factores que han impulsado recientemente la actividad, como los fondos europeos, irán perdiendo intensidad con la finalización del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia«.

Pobreza infantil

Pocos indicadores relativizan el crecimiento económico tanto como lo hace el de la pobreza infantil.

España se sitúa sistemáticamente entre los países de la Unión Europea con mayor riesgo de pobreza o exclusión social entre los menores de edad, y el coste económico y social de esta situación se estima en torno al 5,1 % del PIB, señala el informe publicado el pasado mes de agosto por Fedea, Hijos, Ciclo Vital y Pobreza en España:2008-2025.

La pobreza infantil en España, concluye el estudio de Fedea, «es un fenómeno persistente, que no desaparece durante las fases de expansión económica, y presenta una marcada dimensión generacional y familiar, ya que los menores, la población joven y los hogares con hijos concentran de forma sistemática una mayor exposición al riesgo de pobreza y exclusión social».

España es el país de la UE con la tasa de pobreza infantil más alta, según el último informe de Unicef España, publicado el pasado mes de noviembre.

Un 29,2% de niños, niñas y adolescentes en España está en situación de pobreza monetaria relativa (su hogar ingresa menos del 60% de la mediana de ingresos), según Unicef. Esa misma tasa era del 26,8% en 2018, dos puntos y medio por debajo del nivel actual.

El incremento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) «apenas reduce la brecha de pobreza (los hogares estarían apenas unos 25 euros más cerca del umbral)», revela el informe de Unicef, «mientras que el aumento de intensidad laboral la reduce de forma mucho más significativa (alrededor de 250 euros más cerca)».

Vivienda

El mayor problema percibido por la sociedad española, el de la vivienda, lejos de mejorar empeora mes a mes.

El precio de la vivienda libre en España volvió a marcar un récord en el segundo trimestre del año, aunque a un ritmo de crecimiento inferior al de los primeros meses de 2026. El valor medio alcanzó los 2.355 euros por metro cuadrado, tras encarecerse un 12,5% interanual.

La desaceleración registrada en el segundo trimestre coincide con una evolución menos expansiva de la actividad inmobiliaria, con descensos trimestrales tanto en las compraventas de viviendas como en la concesión de hipotecas.

La ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez.

El mercado residencial español encadena así 15 trimestres consecutivos de subidas, la racha alcista más prolongada desde los años de la burbuja inmobiliaria.

Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), entre abril y junio se contabilizaron 3.703 ejecuciones hipotecarias. El dato no solo supone un incremento frente al trimestre anterior, sino que marca el nivel más alto registrado en más de 9 años.

El alto precio de la vivienda incide en lo que tardan los jóvenes en emanciparse; en España, la edad media para emanciparse ha superado los 30 años, cuatro años más que la media europea.

«Detrás de cada dato hay hogares que no llegan a fin de mes, jóvenes que no pueden independizarse y familias que viven con la incertidumbre de perder su casa», advirtió en abril Amnistía Internacional.

Ceuta, incendios, elecciones

Posiblemente ni los sucesos ocurridos en Ceuta, ni los incendios sufridos este verano en España, repercutan en las previsiones de crecimiento económico, del PIB.

Pero indudablemente serán factores que influirán poderosamente en las decisiones de consumo, de inversión de muchos hogares y empresas, y en algo que no mide el PIB, el estado de ánimo de la población.

El PIB de Ceuta supone algo menos del 0,2 del PIB nacional: la situación de la ciudad autónoma tras la entrada de decenas de miles de personas de forma irregular el pasado mes de julio procedentes de Marruecos, no afectará previsiblemente al próximo dato de crecimiento económico a nivel nacional, pero puede llevar a la quiebra de la economía ceutí.

Varios migrantes intentan cruzar a nado la frontera en Ceuta (España). Foto: Europa Press

Tampoco los incendios de este verano, entre los mayores en la historia de España, repercutirán en las previsiones de crecimiento económico. En lo que va de año, se han quemado en España unas 300.000 hectáreas, cerca de la mitad de todo la superficie quemada en el mismo periodo en la Unión Europea.

Aun así, cuestiones técnicas explican que los incendios no repercutan prácticamente en el PIB. Sin embargo, las zonas afectadas afrontarán con casi total seguridad una mayor tasa de desempleo, menor financiación y menor consumo.

La tensión acumulada por la sociedad española por los sucesos en Ceuta y los incendios de este verano, sumada a la provocada por la crisis de la vivienda y a una aparente desaceleración de la economía más rápida de lo previsto, incidirán en la estrategia escogida por Pedro Sánchez a la hora de decidir adelantar o no la próxima fecha de elecciones generales.

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