
Francia se está convirtiendo en el primer país de la Unión Europea en sufrir una escasez de gasolina y diésel. En este contexto, no son pocas las voces que se cuestionan si el problema de abastecimiento de carburante que está atravesando el país galo podría extenderse a España.
Las dificultades para repostar gasolina y diésel se producen en un momento marcado por la dependencia del crudo de Oriente Medio y la fuerte caída en el tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz, pero también la afectación de dos oleoductos en Arabia Saudí y los ataques ucranianos sobre refinerías rusas.
Escasez en las gasolineras francesas
Según los datos que maneja el Gobierno de Francia, el 11% de las estaciones de servicio del país se encontraban afectadas por la falta de combustible a las 09.00 horas. Un factor a tener en cuenta es que las autoridades monitorean el estado del suministro por producto en las cerca de 10.000 gasolineras desplegadas por el país.
De esta manera, consideran que una gasolinera se ha quedado sin existencias cuando no dispone de, al menos, un tipo de combustible, ya sea gasolina o diésel.
Las regiones más afectadas son Países del Loira y Gran Este, con un 16% de las estaciones de servicio con problemas de suministro. Por detrás, con un 13%, figura Bretaña, Nueva Aquitania y Occitania, mientras que en Isla de Francia el porcentaje es del 12%.
En Auvernia-Ródano-Alpes y Normandía la afectación por la escasez de combustible afecta al 11% de las estaciones de servicio, mientras que en Borgoña-Franco-Condado y Centro-Valle del Loira es del 10%.
Entre las regiones con menos afectación se encuentra Provenza-Alpes-Costa Azul, donde solo el 7% de las gasolineras muestran signos de falta de combustible, así como Córcega, que no tiene ninguna estación de servicio afectada.
Al observar el histórico de datos se desprende que la cantidad de gasolineras con escasez de combustible en Francia llegó a dispararse en los últimos días hasta el 18% en los Países del Loira e Isla de Francia y alcanzó el 17% en Bretaña.
Ayudas a los franceses
En este contexto, el Gobierno de Francia ha lanzado un paquete de ayudas con un importe de 405 millones de euros. De esta manera, se propone amortiguar el impacto de la subida de precios del combustible para los franceses más afectados.
Una de las medidas está pensada para quienes recorren una gran cantidad de kilómetros y pasa por una ayuda de 40 céntimos por litro de carburante durante un periodo de tres meses. También mantendrá el cheque energético, que permite cubrir parte de los gastos de energía a los hogares con pocos ingresos.
El Gobierno de Francia, asimismo, ha optado por alargar hasta final de año las ayudas destinadas a los sectores de la pesca, la agricultura y la construcción.
¿Puede ocurrir en España?
La plataforma de inversión XTB destaca el problema estructural en cuanto a abastecimiento de gasolina y diésel que muestra Francia, al contar con solo seis refinerías y requerir de la importación de cerca la mitad del diésel que consume, del cual una gran parte procede de Oriente Medio.
También pone el foco sobre Total Energies, que concentra ocho de cada diez gasolineras afectadas por la escasez de gasolina y diésel. La compañía mantiene límites sobre los precios de los combustibles, lo que concentra la demanda en sus estaciones ante el encarecimiento del petróleo.
Sin embargo, la firma de inversión enfría la posibilidad de que España se vea en la misma tesitura que su país vecino, dado que cuenta con ocho refinerías y presenta una exposición menor al petróleo de Oriente Medio.
A pesar de ello, los precios no han hecho más que subir en las últimas semanas. Mientras que el precio medio del litro del gasóleo se ha enfilado un 2,17% hasta los 1,834 euros, en el caso de la gasolina el crecimiento roza el 2,90% hasta los 1,866 euros.
Presión en el mercado petrolero
La mayor petrolera del mundo y propiedad del Gobierno de Arabia Saudí, Saudi Aramco, comunicó hace escasos días que no suministrará petróleo el próximo mes a varios operadores europeos. El motivo es un ataque contra un oleoducto saudí, que se ha visto abocado a parar su actividad sin fecha conocida para su reinicio.
La decisión implica que las entregas de crudo saudí que los clientes europeos reciben a través de contratos de suministro a plazo no se efectuarán el mes que viene, lo que añade una mayor presión al mercado petrolero.
Más allá, la tensión en el estrecho de Ormuz no ha hecho más que aumentar, después de que Irán haya remarcado que no permitirá el libre tránsito hasta que no se acepten sus condiciones, entre las cuales figura el levantamiento de las sanciones y el fin de las hostilidades con Estados Unidos.
