
Italia pone el ojo en España y dos de sus grandes empresas. En apenas unos días, el país transalpino ha culminado la toma de control de Cirsa, el gigante español del juego, y se ha colocado como favorito para hacerse con Deoleo, la mayor comercializadora mundial de aceite de oliva y propietaria de marcas tan emblemáticas como Carbonell, Koipe, Hojiblanca, Bertolli o Carapelli.
Aunque muy diferentes, son dos operaciones con un denominador común: España se expone perder el control de dos compañías estratégicas con una enorme implantación internacional. E Italia es su gran competencia.
En el caso de Cirsa, la operación ya está cerrada. En Deoleo, la batalla continúa abierta, aunque la italiana Coricelli parte con ventaja.
Golpe al sector del juego
Este mismo miércoles, Lottomatica, el gran operador italiano del juego, ha acordado absorber Cirsa mediante una fusión transfronteriza que dará lugar al segundo mayor operador cotizado de juego y apuestas deportivas del mundo, solo por detrás de Flutter.
El grupo resultante tendrá un negocio combinado de unos 34.000 millones de euros. En concreto, la empresa con sede en Terrassa cerró 2025 con 2.339 millones de euros de ingresos de explotación, un 8,8% más, y un beneficio operativo de 753,5 millones.
Su negocio se extiende por España, Latinoamérica, Italia, Portugal y otros mercados, y cuenta con casinos, bingos, salones de juego y una creciente actividad online.
Además, la operación llega en un momento especialmente llamativo. Cirsa acababa de salir a Bolsa y mantenía una estrategia de crecimiento basada en adquisiciones. Solo durante el último año había invertido unos 160 millones de euros en compras y sus planes pasaban por destinar hasta 500 millones adicionales durante los próximos tres años. La propia compañía consideraba las adquisiciones una pieza esencial de su expansión. Ahora, ha pasado de compradora a comprada.
Coricelli avanza para comprar Deoleo
Si Cirsa ya ha encontrado comprador, Deoleo se encuentra todavía en plena batalla. Una guerra millonaria que ha terminado enfrentando al Gobierno y sector empresarial de ambos países.
La aceitera, que cerró 2025 con 820,9 millones de euros de facturación, volvió además a beneficios, con 19,7 millones. En volumen, comercializó más de 158 millones de litros de aceite.
Sin embargo, el verdadero valor de Deoleo no está únicamente en sus ventas. Está en sus marcas, que mantienen una presencia internacional especialmente relevante.
Por eso la venta se ha convertido en algo más que una operación financiera. Los fondos CVC y Alchemy, que controlan alrededor del 70% de Deoleo, buscan comprador y la italiana Coricelli ha tomado ventaja con una oferta de 500 millones de euros, por encima de los 470 millones que llegó a poner sobre la mesa la cooperativa andaluza Dcoop.
La familia italiana ya controla negocios aceiteros en el país y, con la adquisición, multiplicaría su tamaño y alcanzaría una facturación conjunta superior a los 1.200 millones de euros. La operación le permitiría, además, hacerse con algunas de las principales marcas mundiales del aceite de oliva.
Italia y España, enfrentados
Así, la pugna por el control del aceite de oliva ha alcanzado incluso a los Gobiernos. El Ejecutivo español ha reconocido que preferiría que Deoleo quedase en manos de una entidad española, en apoyo implícito a Dcoop.
Por su parte, el Gobierno de Giorgia Meloni ha movido ficha para respaldar la candidatura de Coricelli. El ministro italiano de Agricultura, Francesco Lollobrigida, llegó a contactar con empresas del sector para evitar que se sumasen a una alianza con Dcoop.
La batalla todavía no está cerrada. El ultimátum de Coricelli para conseguir la exclusividad terminó sin acuerdo y permitió a Dcoop ganar tiempo.
Sin embargo, el grupo italiano mantiene la oferta económica más alta y, según las últimas informaciones, está negociando con un grupo de bancos liderado por UniCredit la financiación necesaria para respaldar sus 500 millones de euros.
El desenlace de Deoleo dirá si Italia consigue completar su segundo asalto.
