
Los coches autónomos han llegado para quedarse. Las grandes ciudades occidentales, entre ellas Madrid, comenzarán a ver robotaxis paseando por sus calles más pronto que tarde, y ya se presentan como la gran promesa del futuro.
La carrera ha dejado de ser una guerra exclusiva entre gigantes tecnológicos, y los grandes fondos internacionales, como Mubadala o Blackstone, han encontrado una nueva oportunidad de sacar rentabilidad.
Un negocio de estas características exige miles de millones de euros no solo para la fabricación y producción, también para ampliar las flotas, construir centros de mantenimiento, instalar puntos de recarga y desplegar los servicios en nuevas ciudades.
En esa cadena de valor, el capital privado y los grandes inversores institucionales buscan distintas vías para sacar rentabilidad el avance de la conducción autónoma. Si los planes salen como se espera, podría llegar a ser una auténtica ‘mina de oro’.
El caso de Mubadala
Uno de los ejemplos más recientes es el de Mubadala. El fondo soberano de Abu Dabi lideró en agosto una ronda de financiación de 250 millones de dólares en Moove, una compañía especializada en la financiación y gestión de flotas que alcanzó una valoración de 2.100 millones de dólares. La operación contó también con Woven Capital, el fondo de crecimiento de Toyota, e Ion Pacific como colíderes.
Mubadala ha entrado directamente en el capital de Waymo, la filial de conducción autónoma de Alphabet
La apuesta permite a Mubadala posicionarse en una parte del negocio que será imprescindible para extender los robotaxis: su operación diaria. Moove trabaja con Waymo, la filial de conducción autónoma de Alphabet (matriz de Google), como gestora de flotas en ciudades estadounidense, aunque ya prepara su expansión internacional.
El objetivo de la empresa es desarrollar instalaciones especializadas en las que los vehículos puedan recargarse, limpiarse, revisarse y mantenerse operativos durante más horas, y aspira a extender ese modelo a los coches autónomos.
Pero Mubadala no se ha limitado a la gestión de flotas: también ha entrado directamente en el capital de Waymo. En febrero, la compañía estadounidense captó 16.000 millones de dólares en una ronda que elevó su valoración hasta los 126.000 millones.
La operación estuvo liderada por Dragoneer Investment Group, DST Global y Sequoia Capital, con la participación de Mubadala Capital, Andreessen Horowitz, Silver Lake, Tiger Global y otros inversores.
Blackstone entra como financiador
Otra vía para aprovechar el crecimiento del sector es la deuda. En este sentido, Blackstone, uno de los mayores gestores de activos alternativos del mundo, figura entre los principales prestamistas de Waymo en una operación de 5.000 millones de dólares cerrada el 8 de octubre.
Se trata de la primera financiación mediante deuda de la compañía, que destinará los recursos a acelerar su expansión comercial en Estados Unidos y otros mercados.
PIMCO y Sixth Street participaron junto a Blackstone como prestamistas principales de la operación sindicada. También aportaron financiación Capital Group, Loomis Sayles, Apollo y T. Rowe Price, entre otras firmas.
La operación permite a Waymo complementar el capital captado en su ronda de febrero con recursos ajenos para financiar su crecimiento. Aunque para Blackstone y el resto de prestamistas de Wayne la exposición es diferente a la de un accionista, su implicación es una muestra más que evidente del interés de los fondos por obtener rentabilidad en este pujante sector.
El negocio también está en las flotas
Durante esta primera etapa de implantación de los coches autónomos, el interés inversor se encuentra sobre todo en la gestión de flotas. En este contexto, Hertz ha anunciado que Oro Mobility, su plataforma de gestión y operación de flotas, había conseguido 80 millones de dólares de inversión en capital. Entre los inversores figuran Cohen Private Ventures, Certares Opportunities y Knighthead Capital Management.
La compañía aspira a conectar vehículos, proveedores tecnológicos y demanda de transporte, apoyándose en la experiencia de Hertz en mantenimiento, logística y gestión de automóviles.
En esta carrera también participan firmas de infraestructura. EQT y Global Infrastructure Partners, integrada en BlackRock, están apostando por instalaciones para flotas autónomas y centros de recarga.
Nvidia y Bolt entran en la batalla de los robotaxis en Madrid
España también empieza a entrar en la carrera por este negocio. Bolt anunció que iniciará en Madrid en 2027 su programa europeo de conducción autónoma, en colaboración con Nvidia y el fabricante estadounidense Lucid.
El plan contempla el despliegue de al menos 25.000 vehículos autónomos en Europa y la región de la CEPE, con el objetivo de alcanzar los 100.000 en su plataforma para 2035.
La iniciativa se suma a los planes de Uber y WeRide, que preparan la llegada de sus vehículos autónomos a la capital, y al despliegue anunciado por Waymo.
Aunque los proyectos todavía dependen de las pruebas técnicas y de las autorizaciones regulatorias necesarias, Madrid comienza a posicionarse como uno de los primeros mercados en los que se disputará el negocio de los robotaxis.
