La polémica surgida después de que la atleta Joanna Wietrzyk compitiera con las piernas cubiertas de heces y ganara el Hyrox de Pekín tras sufrir un episodio repentino de incontinencia intestinal durante la prueba ha dado la vuelta al mundo. Días después, y en medio de la controversia que incluso ha llevado a la organización a modificar el reglamento por lo sucedido, la atleta australiana ha pedido disculpas a través de sus redes sociales.
"Me sentí completamente en forma y saludable al comienzo de la carrera, sin ninguna razón para esperar ninguna enfermedad. Mirando hacia atrás, lamento la decisión de no haberme salido de la pista. Reconozco que debería haber hecho una elección diferente. Asumo la responsabilidad por mi decisión de continuar y lamento profundamente las molestias y las interrupciones que causó", comienza diciendo en la publicación de su Instagram.
Joanna no duda en pedir perdón a todos aquellos afectados y renuncia a la victoria: "Sé que mis acciones tuvieron un impacto más allá de mí misma, y realmente lo siento por todos los que se vieron afectados. Estoy aprendiendo de esta experiencia y llevaré esas lecciones conmigo, incluyendo recordar que hay más en la vida que correr y saber cuándo es correcto alejarse. Reflexionando, he decidido retirarme retroactivamente de la carrera y perder los puntos que gané".
El incidente, que se hizo viral en redes sociales, causó la indignación de numerosos aficionados a esta disciplina y editoriales de medios especializados que consideran que en un evento donde se penaliza escupir en la pista o verterse agua por encima, se dio un tratamiento especial a la deportista por su estatus de élite y porque está patrocinada por la firma Puma, que también es espónsor oficial de Hyrox.
Tras lo sucedido, Moritz Fuerste, cofundador alemán de Hyrox lamentó lo sucedido: "Pido disculpas a todos los afectados directa o indirectamente por lo sucedido, así como con todos los que sintieron que no manejamos la situación como deberíamos haber hecho".
