El fútbol de clubes ha regresado tal y como se fue: con una goleada del Barça en Laliga. La enésima ya en lo que va de temporada, y eso que no estaba Raphinha para seguir aumentando su renta en el pichichi. La última víctima culé fue el Getafe (3-0), que tampoco dio con la clave para parar a un equipo lanzado en busca de su tercer alirón consecutivo que ha igualado su mejor inicio liguero: ocho victorias en los ocho primeros encuentros de LaLiga.
Ni las tres semanas de parón de selecciones han podido frenar la sed de sangre del líder. Tampoco una de las defensas más sólidas del campeonato. Ni el bordalismo. Ni la baja de Raphinha ni las rotaciones de Flick, para dar descanso sobre todo a los internacionales españoles. La conclusión está clara: no hay nada ni nadie que pueda frenar a este FC Barcelona.
Solo un minuto le bastó para encontrar la fisura en la defensa de un Getafe que todavía no había entrado en calor: un balón suelto que había tocado Djené, cortando un envío al área. Lo recogió un Anthony Gordon que, tras dos meses de espera, dijo basta. El inglés amagó, se hizo hueco y, con algo de fortuna en su remate, que tocó en la defensa, la puso en la red. Ya se ha estrenado el inglés con la camiseta azulgrana.
La tranquilidad de empezar por delante dio alas a un equipo que ya vuela sin regalos. Así que, se vio muy poco del Getafe, más allá de una resistencia suprema frente a las continuas acometidas culés. Porque el ex del Newcastle apareció una y otra vez con peligro. Primero llegó a línea de fondo para dejársela a Gavi, cuyo remate se quedó en la zaga. Y, después, estuvo a punto del doblete, con un centro que no llegó a rematar Dani Olmo y que se habría colado por el segundo palo si no llega a rozarlo David Soria.
Y tuvo más trabajo el guardameta español, exigido cinco minutos después por un zapatazo de Eric García, todavía enmascarado. Era casi el minuto 20 y aún no había llegado con peligro el equipo de Bordalás al área blaugrana. Hubo que esperar hasta casi la media hora de partido para ver un disparo azulón, de Iván Azón, en una contra de los madrileños. Aunque lo atrapó Joan García sin muchas dificultades.
Ese amago de reacción no fue, ni mucho menos, una declaración de intenciones de un equipo que aún no había descubierto cómo plantarle cara al Barça. Encima, por si los culés no generasen ya lo suficiente, Zaid Romero se atrevió a salir jugando a la presión blaugrana. Error garrafal. En un segundo estaba rodeado y Gabriel Jesús le había robado la pelota para ponerla a placer en la red, aprovechando con creces la oportunidad de Flick ante la ausencia de Raphinha.
La goleada podría haber sido mayor al descanso, pero, contra todo pronóstico, Koundé se durmió cuando se quedaba solo en el mano a mano y el Getafe evitó la masacre antes del paso de vestuarios, que tampoco cambió mucho. Un único acercamiento tuvo el equipo del sur de Madrid en todo el segundo tiempo, un zapatazo de Mojica directo a la escuadra que se estrelló en el lateral de la red. Ni los cambios le dieron otra cara al equipo de Bordalás.
De hecho, lo único que cambió en los segundos 45 minutos fue el marcador, que se movió para que el Barça, al que el carrusel de cambios de Flick ya con todo resuelto le dio más aire todavía, completase la goleada: Lamine picó el balón al área pequeña, como tantas veces, y Koundé solo tuvo que empujarla para hacer el tercero y redimirse de la que había perdonado en la primera parte.
La cuenta blaugrana en LaLiga asciende ya hasta los 24 puntos. Todos los posibles. Un líder destacado y afianzado con cada vez más renta sobre sus perseguidores: está a cinco el Atlético de Madrid, a ocho, el Betis, y a nueve, el Real Madrid, que espera subirse al tren en el Clásico del próximo 25 de octubre.
