El Metropolitano sigue siendo un templo maldito para el Real Madrid. Ese fortín inexpugnable que ha construido el Atlético desde que cambiase de hogar volvió a convertir en pesadilla la vida de los blancos para regalar a su afición una nueva e importantísima victoria. Los de José Mourinho no pudieron con los de Simeone, que se reencontró con el portugués como lo dejó hace 13 años, derrotándole, en un partido cargado de polémica y con rajadón del luso en rueda de prensa.
Eran más que tres puntos. Mucho más que un derbi que resolviese quién manda en la capital. El duelo en el Metropolitano era de los que deciden Ligas. Y eso que solo estamos en septiembre. Porque el inicio de curso de colchoneros y merengues ha permitido al Barça distanciarse en la tabla y la derrota de cualquiera de los dos venía muy bien al líder de LaLiga.
Por eso, los dos salieron con todo. El Cholo, con muchas sorpresas: Llorente en el centro del campo junto a Cardoso y línea de tres en defensa. Mourinho, con el once de gala… y casi idéntico —los fichajes en defensa fueron las únicas caras nuevas de un once con Tchouaméni y Valverde— al que le costó a Xabi Alonso una goleada el año pasado en el mismo escenario. El resultado, pese a que la afición rojiblanca no celebró tanto, vino a ser el mismo.
Hubo muy poco fútbol sobre el césped del estadio atlético, pese a que el partido empezó con un aviso de Jonathan David —después invalidado por fuera de juego—, más juego duro de la cuenta y mucho —demasiado— protagonismo arbitral. A los cinco minutos, Simeone ya había visto amarilla por protestar. Y Baena, con una entrada a destiempo sobre Arda Güler, se había encargado de mandar el aviso a navegantes de que el Atleti no venía de paseo.
¿Quién dominó? Ninguno con claridad. El duelo, con muchos parones por las faltas, no tuvo mucho ritmo y fue por momentos. Primero, llegó el de los colchoneros, que apretaron llegado el ecuador del primer tiempo y tuvieron la más clara en un centro-chut de Kang-in Lee que se envenenaba dirección a la cepa del palo largo, obligando a intervenir a Courtois.
Después, llegó el del Madrid, tras la primera gran acción polémica: un pisotón del Cuti Romero sobre la rodilla de Bellingham que solo acabó en amarilla –pese a que Mourinho y los suyos pedían otro color– para el argentino, amonestado tras el aviso del VAR, pues inicialmente la tarjeta había sido para el inglés. Solo dio tiempo a ver la única oportunidad blanca de marcar, un zapatazo de Arda Güler desde fuera del área que rechazó Oblak, antes de que el protagonismo volviese a ser arbitral: ni amarilla vio Kang-in Lee por un pisotón al tobillo de Valverde, en un acción que se sancionó con falta por el enfado del uruguayo.
Con 0-0 se fue el partido al descanso y, al volver al césped, la igualdad de los primeros 45′ acabó en apenas cinco. La balanza se decantó para los rojiblancos cuando así lo quiso Giuliano Simeone. El argentino, que llegaba muy cuestionado, forzó un penalti –con un gran desmarque a la espalda que le dejaba solo– y dio la asistencia de la sentencia para decidir el partido: en el 51′, Huijsen le agarró y se fue expulsado, dejando al Madrid con 10 para toda la segunda parte y por detrás en el marcador, pues Grimaldo no perdonó desde los 11 metros; y en el 59’, sirvió el 2-0 a Jonathan David.
La reacción de Mourinho llegó con la roja. Sentó a una de sus estrellas, un Vinícius otra vez muy lejos de su nivel, y a Arda Güler, para que entrasen Rüdiger y Diomande, que completó en media hora más regates que el brasileño y Mbappé y hasta tuvo una ocasión clarísima que le sacó Oblak. Pero el Madrid, todavía con Tchouaméni y Valverde, no jugaba a nada. Aun así, el técnico luso esperó hasta el 82′ para meter a Bernardo Silva. El que no entró fue Carlos Espí, pese a haber salvado al equipo en Elche y a que no había ni rastro de Mbappé por el césped. Con todo, Rüdiger recortó distancias a balón parado para dar emoción a los últimos minutos.
Pero hace falta mucho más que suerte para tumbar al Atleti en su casa y romper la maldición de un Metropolitano en el que el Real Madrid ya suma seis derrotas en 12 derbis.
