Frenazo inesperado en un megaproyecto australiano de almacenamiento energético en el que estaba involucrada Ferrovial.
La promotora del proyecto, Alinta Energy ha decidido abandonar el desarrollo de la central hidroeléctrica de bombeo de Oven Mountain, una inversión valorada en 1.800 millones de dólares australianos (1.100 millones de euros al cambio).
Dado que el proyecto estaba pendiente de permisos, en la fase preliminar, habían sido seleccionadas la constructora española y su socia malasia Gamuda para llevar a cabo el proyecto.
La marcha atrás ahora de la promotora ha sido justificada por problemas económicos y de calendario en una de las fases más delicadas, el levantamiento de una línea de transmisión eléctrica.

Ferrovial había sido elegida para preparar las obras
El grupo español y Gamuda firmaron en noviembre de 2024 un acuerdo de participación temprana con Alinta, conocido como Early Contractor Involvement (ECI), una fórmula concebida para incorporar a las constructoras antes de la adjudicación definitiva.
De esta forma, se buscaba agilizar los avances en fases de diseño, estudios de viabilidad de la infraestructura o analizar las necesidades de materiales, proveedores y mano de obra.
La joint venture debía aprovechar la experiencia de Gamuda en túneles y obra civil y la trayectoria de Ferrovial en proyectos hidroeléctricos y presas.
Alinta cifró durante el anuncio del proyecto una estimación de hasta 800 empleos durante la construcción y otros 95 puestos directos e indirectos una vez en funcionamiento.
Oven Mountain, ahora en el aire, estaba diseñado para almacenar energía mediante dos embalses situados a diferente altura en una zona montañosa entre Armidale y Kempsey, en el norte de Nueva Gales del Sur.
El sistema habría bombeado agua al depósito superior cuando hubiera electricidad disponible y la habría liberado después a través de turbinas para generar energía en los momentos de mayor demanda.
La central iba a disponer de una potencia de 900 megavatios (MW) y una capacidad de almacenamiento de 7.200 megavatios hora (MWh), equivalentes a ocho horas de generación a plena potencia.
Con todo, la planificación contemplaba iniciar las obras en 2026 y completar la infraestructura en los años siguientes. Sin embargo, su cancelación deja sin recorrido una iniciativa que había sido declarada infraestructura de importancia estatal crítica en 2020 y que avanzaba por el procedimiento de evaluación de Nueva Gales del Sur.
Los problemas de Oven Mountain
El abandono de Oven Mountain coincide con un momento de creciente competencia entre las distintas tecnologías de almacenamiento eléctrico. Aunque las centrales hidroeléctricas de bombeo pueden funcionar durante periodos prolongados y tienen una larga vida útil, su construcción requiere una inversión inmensa, lo que aumenta la exposición a los sobrecostes y los retrasos.
Tristan Edis, director de la consultora Green Energy Markets, en declaraciones al medio australiano ABC News, explicó que el abaratamiento de las baterías está modificando la ecuación económica de estos proyectos, lo que dificulta la puesta en marcha.
Según sus estimaciones, construir una central hidroeléctrica de bombeo cuesta entre 5.000 y 6.000 dólares australianos por kilovatio de potencia, frente a unos 1.400 dólares por kilovatio para una batería con cuatro horas de almacenamiento.
Y es que la cancelación de megaproyectos energéticos en Australia se está volviendo algo recurrente. La retirada de Oven Mountain se suma a la cancelación, ese mismo mes, del parque eólico Skye Ridge, de 870 MW, por parte de Origin Energy, también en el norte de Nueva Gales del Sur.
Ambos proyectos estaban llamados a reforzar el suministro renovable de la región, aunque sus promotores han echado el freno y su futuro queda ahora en el aire.


